jueves, 14 de octubre de 2010

Capi 3

CAPITULO TRES: Invitada... ¿desde cuando?

En mi mente permanecian dos imagenes que me habian quitado el sueño la noche anterior: Damian con Kelsi besandose y Damian besandose conmigo. Una sensación de despecho o incluso celos se habia apoderado de mi corazón, claro esta, no pensaba admitirme a mi misma que Damian Valerdi me gustaba. Posiblemente es una de esas enfermedades... como el sindrome de estocolmo. Movi mi cabeza apartando esa idea, aunque no sonaba del todo desquiciada.
Entre al baño de chicas con un paso lento y abri el caño, moje mi rostro para poder relajarme y solte un gran suspiro. Ultimamente las cosas se estaban complicando demasiado. Justo en ese momento la puerta del baño se abrio, gire inconcientemente y mis ojos se abrieron como dos platos al reconocer quien estaba entrando: Kelsi.
Mi corazon ahora se habia puesto mas bravo que nunca, no de miedo, sino de una colera ciertamente irracional. Ella movio su melena pelirroja en un gesto de autosuficiente y me miro de reojo, embozo una sonrisa presumida y saco un brillo labial para ponerse en los labios. Yo rode los ojos, cerre el caño con cierto enojo y sali por la puerta dando zancadas muy fuertes que casi rompo la mayolica.
¿Que se creia esa chica? ¿Ella sabia como me sentia? Bueno, todo el mundo sabia que yo era la "distracción" de Valerdi, ¿acaso se me notaba mucho?
Segui caminando por los pasillos ignorando algunas miradas curiosas y alguno de los murmullos, ¿que estaba pasando? Nunca nadie empezaba a murmurar mientras me veia, al menos lo habian dejado de hacer desde hace mucho tiempo, ¿que pasaba? Pense en lo peor: que habian publicado una foto mia en la web en una situacion embarazosa, habian hecho algo con mis cosas o algo parecido a eso.
Finalmente llegue a mi casillero y encontre la razón por la cual las personas estaban comentando en murmuros sobre mi. En mi locker, pegado con algo parecido a una cinta skotch se hallaba una tarjeta, mejor dicho una carta o algo parecido a eso.
-¿Pero que diablos?- dije en voz baja.
Despegue la carta y la abri, ahora si que me iba a dar un ataque: era una invitación. Pero no cualquier invitación, era una invitación para una fiesta en una de las zonas recidenciales de la ciudad, y al mismo tiempo era una fiesta en donde solamente los chicos populares iban a ir. Eso era facil de suponer por el diseño de la invitación, y que por lo visto era la unica chica que tenia en todo el pasillo. Todo el mundo me estaba viendo con envidia en los ojos.
¿Desde cuando me invitaban a fiestas de ese tipo?
-No lo puedo creer.- escuche que alguien decia atras mio.
Gire para encontrarme con una chica que tenia puesto un uniforme de porrista.
-Yo... yo no se que hace esto acá. Creo que se han equivocado.
-Chiquita.- la tipa me contesto con un ademan venenoso.- Si eres tan inteligente porque no ves la parte de atras de la tarjeta.
Hice lo que la chica me indico y encontre mi nombre: Melinda Forbes. Abri mis ojos, simplemente eso no me cabia en la cabeza.
-Deben estar locos por haberte invitado.- fue lo ultimo que dijo la chica.
Yo seguia parada al frente de mi locker con la tarjeta entre mis manos sin tener la menor idea de como reaccionar y mucho menos sentirme, ¿feliz? ¿disgustada? ¿neutra? Yo no conocia a nadie popular, nadie me hablaba y mucho menos habia tenido alguna relacion o cierta conversación mutua con nadie de ese circulo. Seguramente era una broma. Si una broma.
Deje la tarjeta en la puerta de mi locker como la habia encontrado, no lo iba a tomar enserio ya que podia tratarse de alguna broma proveniente de Valerdi por lo que seria mejor guardar precaución.
Todo el resto del dia tuve que soportar las miradas inquisidoras de los presentes, unos murmuraban que yo no debi haber sido invitada. Es una broma, tan solo una broma. Segui diciendome mentalmente pero eso cambio rapidamente cuando mas gente empezo a recibir la invitación. Primero fue la capitana de las porristas: Hillary, luego fueron chicos del equipo de natación, otros de futbol. Chicos de ultimo año que eran considerado los mas populares. Otras porristas, incluso pude presenciar cuando Kelsi encontro la tarjeta en su locker. Ella y sus amigas ni siquiera parecieron inmutarse ante la invitación.
-Era obvio que me iban a invitar.- escuche que ella decia.- Lo hacen todos los años...
-Pero, ¿con quien vas a ir?- pregunto una de sus amigas.
Kelsi sonrio y me miro de reojo.
-¿Con quien creen que voy a ir?- hizo su pregunta con doble intención.
Sus amigas miraron hacia mi dirección y yo me gire haciendome la desentendida.
-Ohh.- dijeron sus dos seguidoras al unisono.- Damian Valerdi.
Eso fue lo unico que me basto para quedarme mas nerviosa de lo que me encontraba, Damian Valerdi iba a ir a la fiesta en donde yo era invitada, y no solo eso, seria la "pareja" de Kelsi. Crei por un momento que mi corazon iba salirse de mi pecho agonizante pero no lo hizo, la relacion que esos dos tenian no debia afectarme en lo absoluto, ¿verdad? A MI NO ME GUSTA DAMIAN ¿estas segura?, pregunto mi subconciente. MUY SEGURA.
La cafeteria en la hora del almuerzo estaba demasiado llena, al mismo tiempo que no soportaba para nada las miradas que las personas me estaban dirigiendo. Me pare de la solitaria mesa en donde me hallaba sentada y camine directamente hacia los pasadizos dejando mi bandeja de comida, ya despues podria comer tranquila.
Justo como cualquier otro dia durante la hora del almuerzo, los pasadizos se encontraban solitarios. Mi mente aun se encontraba extrañada por el hecho que habia estado pensando en Damian toda la bendita mañana y hasta el momento no lo habia visto en ningun lugar, ni siquiera sus secuaces habian estado deambulando por los pasadizos.
Estaba a punto de pensar que Damian habia faltado cuando senti como alguien me tapaba la boca y ponia una de sus manos sobre mi cintura en un gesto posesivo pero brusco. Me movi violentamente pero mis intentos fueron completamente inutiles, tan solo tuve que reconocer las señales de mi cuerpo: mis vellos erizados, el corazón a mil por hora, mi respiración entrecortada; para saber que Damian Valerdi se encontraba detras mio. El era la unica persona o ser que era capaz de hacerme sentir de esa manera.
Con un movimiento ligero me pego contra la pared, sus manos sosteniendo las mias a cada lado de mi cabeza y sus caderas presionadas contra las mias. Incluso el golpe contra la fria pared me hizo sentir dichosa cuando vi de nuevo esos ojos azabaches... ¿que me estaba pasando?
Una sonrisa surco sus labios en un gesto de orgullo masculino, pude sentir mis mejillas enrojecer. Aun asi mi voz salio molesta:
-¿Que es lo que quieres? Sueltame.- me queje.
Su sonrisa se borro completamente siendo suplantada por un gesto frio.
-¿Que crees que quiero?
Ahora si que mi rostro era un verdadero tomate por el pensamiento que se me vino cuando el pronuncio aquellas palabras. Una ligera risa burlona inundo el ambiente.
-No te ilusiones, estupida.- solto con euforia.
Diciendo eso dejo de apretarme contra la pared y de su bolsillo saco una hoja de papel arrugada que cuando la abrio tenia como titulo: TAREA DE MATEMATICAS. Solte un suspiro, aunque no se si fue de alivio o decepción. Me lo entrego bruscamente, casi haciendome daño, yo hice una mueca cuando lo recibi pero no dije nada.
-La quiero para mañana hecha.- dijo.- Y no hagas ninguna de tus bromitas ridiculas.
No le respondi nada, simplemente le mire llena de odio, pero no era un odio solamente proveniente del hecho que me estaba obligando a hacer su tarea, sino un odio que tenia muy presente la imagen de el besandose con Kelsi. Ese recuerdo me lleno de colera.
-¡¿Por que no le dices a Kelsi que te lo haga?!
Un microsegundo despues, yo estaba con mis manos sobre la boca arrepintiendome por haber dicho esas palabras. Espere una reaccion violenta por su parte, algun puño o empujon, pero en lugar de eso solo recibi un abierta sonrisa de comercial, llena de satisfacción.
-Con que estas celosa.- dijo el.
¡Tragame tierra! ¡Dios mandame un rayo que me parte en dos! ¡Porque el apocalipsis no es hoy!
-No estoy celosa.- respondi pero claro esta, el tono de mi voz no fue convincente.- ¿Por que lo estaria? Si eres la persona que mas odio en este mundo.
La sonrisa habia desaparecido por completo, me cogio del brazo y me volvio a estrellar contra la pared, pero esta vez no habia intenciones de que fuera simplemente una broma. Habia odio en su mirada, como si mis palabras le hubiera herido.
-Te dare razones para odiarme.
Su beso estuvo lleno de odio, o al menos eso me parecio. Sus manos inmovilizandome, sus caderas contra las mias... su lengua dentro de mi boca provocando una corriente de electricidad en todo mi cuerpo. Trate de soltarme con todas mis fuerzas pero finalmente no pude más.
Ahora su brazo estaba enroscado en mi cintura y con la mano disponible examinaba mi cuerpo debajo de la blusa que yo tenia puesta. Mordi sus labios (se que suena raro) pero lo hice, quizas como gesto de pasion o como recurso de defensa. Pero los mordi. Eso parecio prenderlo más. A pesar de los besos, la sensación de ser besada y provocada por un chico como el, mis mejillas estaban bañadas por mis lagrimas y sus gestos eran bruscos, sin ternura ni nada. Los "besos" que me daba en el cuello o en la parte del pecho que dejaba mi blusa a la vista, eran en realidad mordiscos. Sus "caricias" sobre la piel debajo de mi blusa y mi pierna eran peñiscos.
No habia nada de tierno, ni amoroso, creo que ni siquiera eso era apasionado.
La sensación de ser trata de esa manera, no ser valorada solamente "probada" "disfrutada" hizo que soltara un ¡sueltame! lleno de desesperacion, angustia y dolor.
Eso basto para detenerlo.
Sus ojos azabaches me miraron penetrandome, su ropa estaba desordenada pero no tanto como la mia, yo podia sentir mis labios hinchados pero los del solo estaba rojos. Con su antebrazo se limpio la boca, se acomodo la ropa con un gesto despreocupado.
-Espero que lo hayas disfrutado.- me dijo con voz fria sin emoción.- Porque creeme... se volvera a repetir miles de veces.
-No te lo permitire.- conteste con la poca valentia que me quedaba.
El me miro de pies a cabeza embozando una sonrisa autosuficiente.
-Recuerda algo.- su voz salio seria y convincente.-  te poseere donde y cuando quiera.Tu seras mia  Melinda Forbes...
Sin decirme nada más camino hacia fuera del pasadizo. Yo prevalecia con la respiracion entrecortada y con un corazón hecho añicos. El timbre toco justo en ese momento, yo seguia parada contra la pared, al menos habia logrado arreglarme un poco. Los chicos salian de la cafeteria y pronto, el pasillo quedo lleno.

Deben odiarme por no haber actualizado antes pero esque tenia muchas cosas de hacer. Como ya sabe mi querida Maria Fernanda (GYM), ahora soy madre de un hermoso perrito raza beagle llamado Drako. Y creanme... no es nada facil ser mamá de el.
Se que el capi no es lo suficientemente largo y tan bueno como para compensar todo el tiempo pero por fis... comprendanme!
gracias por la preferencia... los kiero!

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